La cárcel y su fin Re- socializador

El término resocialización en los contextos de privación de libertad en Colombia es el fin socialmente determinado para los seres humanos que viven una etapa de sus vidas tras las rejas. Lograr reintegrarse después de que la sociedad misma fue, es y seguirá siendo la culpable de expulsar a las personas para juzgarlas, enjuiciarlas y finalmente condenarlas, es una ambivalencia y una utopía que cargará la persona que culmine su pena.

Reintegrarse a la sociedad que fundamenta imposibilidades de vida, limitaciones para llevar una vida “aceptable” y que mantiene la persecución al delito en las zonas más vulnerables de las ciudades, se convierte en la gran dicotomía que se vende diaria y continuamente en una cárcel. Entonces nos preguntamos

¿Qué es la re-socialización?

¿es lo social, moral y éticamente esperado en la sociedad?, o ¿es la consolidación efectiva de medios y alternativas en la sociedad para no dar espacio al delito y la reincidencia?

Claramente podemos responder que la resocialización ha sido un concepto que se ha construido omitiendo la realidad carcelaria en Colombia, dejando de lado el sentir de las personas que están tras las rejas, que viven sometidas a condiciones de vida precarias y tienen que adaptarse a programas educativos que, en ocasiones, no se ajustan a sus necesidades tanto personales como profesionales.

La resocialización en Colombia ha sido pensada para atender la necesidad de ocupar el tiempo de la persona privada de la libertad y desafortunadamente al culminar el tiempo de la condena, ya la resocialización abandona toda función, dejando en un limbo a la población postpenada.

Del mismo modo, cuando consideramos que el fin de la resocialización está enlazado con lo social, moral y éticamente esperado es porque la sociedad y las instituciones que la componen, constituyen un sin número de expectativas que deben cumplir las personas que fueron recluidas y a su vez, deberán asumir un rol dentro del deber hacer y ser para el sistema social que nos rodea.

Hablamos de mito porque..

… normalmente se ha asociado el término con historias de personajes sobrenaturales que tienen un porcentaje de realidad.

En este sentido, analizamos el mito de la resocialización como una fantasía, que por medio de la ficción aún no cuenta con una base sólida para hacer efectiva y real el proceso definitivo de resocializar a una persona dentro de una prisión. Es por esto, que para consolidar el término en la realidad actual, aún falta responder algunas preguntas que estructuran a la resocialización como un anhelo, deseo y probablemente una utopía para el ser humano.

¿Realmente se logra re-socializar a una persona?, ¿Esa resocialización es una decisión autónoma y libre? o, ¿Corresponde a un statu quo?, ¿La resocialización es verdaderamente una función para otorgar nuevas posibilidades a las personas que estuvieron privadas de su libertad?, ¿El lenguaje resocializador lo fundamenta y desarrolla la institucionalidad?

Finalmente, es fundamental discutir la finalidad verdadera que antecede la privación de la libertad para en ese sentido, lograr discutir los fundamentos teóricos que paralelamente se llevan acabo en los programas de prevención e intervención al delito y el encarcelamiento, como también, en las políticas públicas que se constituyen a nivel nacional e internacional.

Lo anterior, nos referimos a las implicaciones que tiene, omitir una tercera socialización en los contextos de encierro y no, una resocialización que busca en todo sentido reformar al ser humano sin brindarle alternativas concretas para su vida tanto en prisión como en libertad.

Sebastian Rengifo – Sociológo

Lider Inspirador Corporación Epígrafe